10 Jun 2016 Cinco atardeceres inolvidables. Turismo experiencial
Un atardecer para mí es un momento mágico en la experiencia de un viaje. Cuando lo observas parece que se pare el tiempo, te llena de calma y relax, y te puede cambiar por completo la imagen de un paisaje. Ver el atardecer en Nueva York, Roma, Üsküdar, el Gran Cañón del Colorado o la Bahia de Halong, es un momento especial e inolvidable.
Quería ofreceros atardeceres variados, y para ello he invitado a cuatro grandes profesionales del periodismo y bloggers de viajes: Carolina Selles, Olga Cano, Toni Esteve y Miriam Reyes. He coincidido con ellos an algún momento de nuestra vida laboral, compartimos nuestra pasión por comunicar, y ahora todos contamos historias en nuestros blogs de experiencias turísticas. Tengo muchas cosas que aprender de ellos y me hace muy feliz que colaboren en este post. Os invitamos a disfrutar de este pequeño viaje por los atardeceres inolvidables que hemos elegido.
Atardecer en Roma
Carolina Selles ha elegido Roma, como ella dice «mi ciudad fetiche». Es una enamorada de la ciudad eterna, y le ha costado decidirse a la hora de mostrarnos un atardecer concreto, porque me dice que «la luz anaranjada que deja el sol sobre la ciudad antes de esconderse deja un paisaje de lo más evocador». Carolina siempre aconseja «ir por la tarde al Coliseo y quedarse a última hora, casi a solas y con las piedras del coso del color del fuego» lo define como «una experiencia sin igual». También propone «subir al Aventino y esperar la caída del sol en el Jardín de los Naranjos, uno de los lugares más románticos de Roma».
Como veis Carolina conoce muy bien la ciudad, y al final nos ha regalado este «atardecer con aperitivo incluido. Ese tentempié que toman los romanos antes de la cena y que es un ritual antes del bon vivant.» Mirad la fotografía, seguro que ya os entran ganas de viajar a Roma. Carolina aconseja un lugar concreto, el Hotel Atlante Garden, «disfrutarás de un atardecer, con copa de vino blanco, una bruschetta de tomate y albahaca, y la mejor compañía». Si queréis saber más de Roma entrad en el enlace de su Blog ‘Los viajes de Carol’ y también os facilito su Canal Youtube .
Atardecer en Üsküdar, Estambul
Olga Cano ha seleccionado Estambul, una ciudad que la ha conquistado «por su belleza, sus mezquitas, sus animados mercados y por su sabrosísima comida». Me cuenta que en este viaje el barco era el medio de transporte que más utilizaron, y una de las veces que lo cogieron fue para cruzar a Üsküdar, en la parte asiática de Estambul. Un barrio con mucho atractivo al que acuden cada tarde muchísimos viajeros, «hay unas escaleras cubiertas con alfombras junto al agua en las que puedes tomar un te mientras disfrutas de una fantástica puesta de sol».
Para Olga, hay dos razones que hacen que esta puesta de sol sea especial «la belleza de la estampa que se crea, cuando el sol se esconde, marcando la silueta de los minaretes de las mezquitas que se reparten por el barrio viejo de Estambul. Y la magia que aporta el estar sentado en Asia y divisar en frente tierras europeas». Si queréis saber más de este viaje aquí tenéis el enlace del Blog, que tiene junto al fotógrafo Javier Gurrea, ‘Mochileros con maleta’.
Atardecer en El Gran Cañón
Toni Esteve viajó en coche desde Las Vegas hasta el Gran Cañón del Colorado, atravesando el desierto de Arizona, y al llegar quedó totalmente impresionado. Me cuenta que «con una mezcla de miedo y respeto te apoyas tímidamente en la barandilla del mirador de madera. Mires donde mires cuesta centrar la vista, y buscas algún punto de referencia, un árbol, un pájaro … algo que te pueda ayudar a traducir a la insignificante escala humana, las proporciones de la colosal hendidura de dos kilómetros de profundidad que el río Colorado ha ido creando a través de los siglos.»
La fotografía y las palabras de Toni para describir el atardecer explican porque ha elegido la puesta de sol en El Gran Cañón, «pese a que no estás solo llama la atención el silencio y la tranquilidad que transmite aquel paisaje. Nadie habla, todos están expectantes, como al acecho de algo grande que estuviera a punto de ocurrir. Poco a poco el sol va tiñendo de naranja todo lo que alcanza la vista, y cuando menos te lo esperas se ocultará tras una meseta de proporciones irreales. ¿A quién esperas? sólo hay una grieta en el suelo y el sol. Pronto se hará de noche y aquí no habrá nada que ver. Pasan los minutos y de improviso alguien aplaude. Todo el mundo le sigue y secunda la moción. No sabes muy bien qué ha pasado y cuesta describir lo que has acabado sintiendo. Sin embargo ha sido un espectáculo que no te ha dejado indiferente». Seguro que os ha fascinado, si queréis saber más de su experiencia , aquí tenéis el enlace del post que ha escrito en su blog ‘SocialMedia Blog Trip’.
Atardecer en La Bahia de Halong, Vietnam
Miriam Reyes ha elegido Asia, me cuenta que se ha enamorado de este continente «por su sencillez, paz e inmensa belleza.» Recuerda con mucho cariño su viaje a Vietnam, «fue nuestro primer destino como mochileros, viajando a nuestro aire y nuestros primeros pasos en Asia.»
Contrató una excursión con una agencia local en Hanoi, para conocer durante tres días en barco la maravillosa Bahia de Halong. «Recuerdo esa sensación por las noches de haber pasado un día redondo nadando, haciendo kayak, senderismo, viendo cuevas o simplemente paseando por las playas.» Sin duda una gran experiencia que además les ofrecía vistas a una preciosa puesta de sol, «recuerdo sentarnos en la cubierta del barco de madera con una cervecita fresquita, recién duchados y disfrutar del espectáculo que cada atardecer nos regalaba el cielo. Al principio tímidos tonos rosados para acabar con un surrealista naranja y rojo fuego. Entonces sentía esa sonrisa interna que te ilumina por dentro y pasa: estás ahí, en cuerpo y alma, nada más importa. Sin duda repetiría». Sus palabras y la preciosa fotografía nos dan una idea de la maravillosa experiencia. En este enlace podéis visitar su Blog ‘Los viajes de Quokka’.
Atardecer en Nueva York
Esta es mi elección, una ciudad que nos atrapó desde el momento que bajamos del avión. Cuando estás en Nueva York tienes la sensación de estar continuamente en una película. Es una ciudad para patear sin parar y descubrirla. Pronto te metes en el ritmo frenético de la gente, y en esa vorágine, cuando termina el día, se puede disfrutar de una puesta de sol muy especial. El atardecer en Brooklyn con vistas al Skyline es precioso, mirad la fotografía.
Unos días antes ya habíamos cruzado el puente de Brooklyn, que une este barrio con Manhattan. Fuimos en dirección hacia el río y allí encontramos un parque, una zona muy tranquila con vistas a los rascacielos y a dos puentes, el de Brooklyn y el de Manhattan. Seguimos paseando y encontramos una zona en la orilla del río con unas vistas preciosas. Nos gustó tanto que volvimos a ir a Brooklyn, esta vez en metro, para ver el fantástico atardecer. Inolvidable ese momento en el que veíamos caer el sol entre los rascacielos, mientras se reflejaba en el agua dando un brillo muy especial. No podíamos para de hacer fotografías, incluso había gente con trípodes y cámaras profesionales, porque desde allí se inmortaliza un momento y una panorámica de Nueva York espectacular.
Después de escribir este post me han entrado unas ganas enormes de viajar. Espero que os haya gustado y hayáis disfrutado tanto como yo de estos cinco atardeceres especiales e inolvidables. ¡Gracias Carolina, Olga, Toni y Miriam !












Noelia
Publicado a las 12:01h, 10 junioImpresionante… no he tenido la suerte de disfrutar del resto de atardeceres que citas (de momento…). Pero doy fe, que el atardecer en Estambul es absolutamente mágico. Gracias por recordármelo.
Carolina Femenia
Publicado a las 16:50h, 11 junioGracias Noelia por leer el post. Yo tampoco los he visto todos, sólo el de New York, que es el que recomiendo. Y la verdad que viendo las fotografías y lo que cuentan los bloggers tengo muchísimas ganas de conocer esos lugares y ver el atardecer. Ya llegará nuestro momento de ir. Buen fin de semana